Fernando Mires - LÓGICA DE LA RAZÓN POÉTICA



Como último recurso, cuando la inteligibilidad ha perdido su potencia, cuando después de la nieve asoma una mano desde el fondo de la tierra, cuando uno no termina de asombrarse de la locura humana, recurro a la razón de la poesía.

Recurro a la razón de la poesía para explicarme el vuelo de las aves ciegas, la sapiencia de las almas en pena, las estructuras de los días y la forma como se encoge el vestido en la cintura de una mujer madura cuando muerta de miedo mira el calendario.

Y piensa en los amores que perdió por no haber leído a tiempo mi poesía
La que tiene en sus manos; la que tiembla.

Y yo digo: amiga, sigue el hilo de los vientos y también el de las aguas (es imposible ser chileno sin ponerse de pronto nerudiano, es casi una maldición)

Por eso, cuando la noche llega y la luna se acaba y el vino toca su punto final y la radio se apaga, quiero decir: cuando llega la hora de los murciélagos y el velo se separa de las tinieblas, ahí justo nace la poesía, surge la poesía, recurro a la poesía, amo a la poesía y yo mismo soy, de pronto, casi sin darme cuenta, la poesía.

Y en un lugar del tiempo, con plena autoridad, una voz me llama. No es la voz de la poesía. Pero sin el uso de la lógica de la razón poética, nunca la habría podido escuchar.